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DEBO ALIMENTOS PERO NO SÉ SI ES MI HIJO

Quiero aprovechar de contar una historia, de dos clientes que llegaron a Defensa Ciudadana tras haber saltado de abogado en abogado. Hace no más de unos cuantos meses me llegaron dos personas con problemas idénticos, estos eran Juan y Luis (mantendremos en incognito). Ambos tenían la misma inquietud: debían pagar alimentos a sus hijos, pero realmente no sabían si efectivamente eran suyos.

Nos llamó la atención que este problema se repitiera, lo más interesante era que ningún abogado los había querido ayudar, pues decían que era un problema sin solución. Y, a primeras, estos abogados tenían toda la razón, pues la única acción judicial posible era la del artículo 184 inciso 2° del Código Civil. Esta es la llamada acción de desconocimiento, que es la única salida que tiene un padre para impugnar la paternidad de sus hijos.

El problema no tenía solución pues esta acción moría si pasaban más de 180 días (o un año en su caso), y tanto a Juan como a Luis se les había ido hace que rato el tiempo. Es más, Luis tenía hijos de 30 años o más. 

El problema es que a ambos padres los tenían con la soga al cuello en deudas, no podían ni respirar por los apremios y embargos, y súmele que había una posibilidad de que ni siquiera fueran sus hijos. Imagínense su situación.

Sin embargo, me di cuenta de que estos potenciales clientes no querían en principio impugnar la paternidad, ellos querían algo mucho más sencillo: querían saber con certeza si eran sus hijos o no. Claro una solución era pedirles a sus hijos de buena forma que se hicieran el exámen de ADN, pero las relaciones familiares estaban tan dañadas que eso era imposible, la vía judicial era el mejor camino a un examen de ADN irrefutable (sobretodo si lográbamos hacerlo en el Servicio Médico Legal, aunque lento, objetivo).

Así, osadamente, optamos por iniciar dos juicios sabiendo que íbamos a perder. Íbamos a perder, claro, pues el juez nunca nos daría la razón respecto de una acción de desconocimiento que ya había pasado más de un año, pero lo único que queríamos era llegar al examen de ADN, el resto era otra historia. Así las cosas, demostrado que nuestros clientes no eran realmente los padres, intentaríamos anular toda la deuda de alimentos por medio de una acción civil de indemnización de perjuicios. El perjuicio era claro, una lesión concreta al patrimonio de cada cliente por alimentos; ellos pagaron durante años a quienes ni siquiera eran realmente sus hijos.

Empezamos con las demandas, recuerdo una fue en los tribunales de Familia de San Felipe y el otro en el de Coronel, éste último en un momento nos rechazó la presentación de la demanda contestando esta barbaridad:

Atendida la revisión de antecedentes, teniendo presente la edad de las niñas Bárbara y Génesis, ambas de apellidos Fuentes Sanhueza, quienes nacieron el 05 de julio de 2004 y el 06 de agosto de 2007, respectivamente, tratándose además de filiación matrimonial conforme lo indicado por el mismo actor y teniendo a la vista el certificado de matrimonio que si bien da cuenta del divorcio entre los progenitores, a la fecha de nacimiento de las menores se encontraba vigente dicho matrimonio, resultando ser improcedente la acción impetrada en conformidad a lo dispuesto en el artículo 216 del Código Civil y teniendo en consideración además lo dispuesto en el artículo 54-1 de la Ley N° 19.968, se resuelve: Que no se da tramitación a la demanda deducida.

Un gran error del tribunal, pues hizo una revisión del fondo del asunto, lo cual sólo pueden hacerlo en la sentencia definitiva. Éste era nuestro caballo de troya, si íbamos a perder sería en sentencia, no antes, entonces en teoría no había razón para no iniciar el juicio y hacer el examen de ADN. 

Luego de una medianamente larga lucha de papeleo el tribunal nos aceptó la demanda y celebramos la audiencia, la jueza de ese momento nos aceptó sin problema hacer el examen de ADN. En la otra causa tuvimos las mismas dificultades pero logramos nuestro objetivo.

A esta fecha, estamos esperando los resultados de cada examen de ADN, va a ser sumamente interesante si realmente no son hijos de nuestros clientes. Pero la moraleja es que el que no se arriesga no gana…

Si tienes una opinión, réplica, comentario o simplemente quieres escribir un artículo por favor escribeme a gnpiedrabuena@defensa-ciudadana.com

Guillermo Nicolás Piedrabuena Parrochia, Defensa Ciudadana

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